Españoles adinerados arrestados comprando certificados de jab

Españoles adinerados arrestados comprando certificados de jab

La policía española ha acusado a 2 200 personas de falsificar su certificado de vacunación contra el Covid. Entre ellos se encuentra José María Fernández Sousa-Faro, presidente del gigante farmacéutico español PharmaMar. En la hoja de acusación solo se encontraron celebridades y la élite europea.

Según sus propias declaraciones, PharmaMar ha perseguido “el rigor de la ciencia” como principio rector. Probablemente por eso el presidente compró el certificado de vacunación. El jefe farmacéutico de 76 años es Licenciado en Química y Doctor en Bioquímica por la Universidad Complutense de España.

Irónicamente, José María Fernández Sousa-Faro, quien fundó su empresa 100 hace años, también fue noticia por la efectividad de su fármaco Aplidin contra el Covid.

Las acciones de PharmaMar habían subido más del 20 por ciento en bolsa tras la empresa publicó un estudio asegurando que uno de sus medicamentos fue efectivo para combatir el Covid-19 y sus variantes en Enero 2022. A fines de enero del año pasado sucedió algo similar con el mismo antiviral, plitidepsina (su nombre comercial es Aplidin), citando estudios en la revista Science.

Supuestamente, se había demostrado que la plitidepsina “tenía una potente actividad antiviral en todas las variantes a concentraciones muy bajas (nanomolar) con un índice terapéutico in vitro positivo”, según Europe Press.

Compra de certificados de vacunación

Los estafadores cobraban una cantidad de dinero dependiendo de si el cliente solicitaba el registro de una o varias dosis. Además, dos personas más que recibieron pagos y actuaron como intermediarios fueron arrestadas en el operativo policial, conocido como Operación Jenner.

Según los medios españoles, ciertas personas fueron incluidas en el registro nacional de vacunación a cambio de grandes sumas de dinero. Sousa pagó miles de dólares para evitar ser discriminado a pesar de que no recibió una inyección de ARNm.

El diario español El Mundo informó que la policía española realizó una operación y descubrió una red de “celebridades y élites” que, según se dice, fingieron recibir la vacuna. Se dice que el jefe de la red es un enfermero del Hospital Universitario de La Paz (Madrid). Se le acusa de cobrar más de €200 para inscribir a más de 2 200 personas en el registro nacional de vacunación. Evidentemente, el precio medio de un jab falso es bastante alto.

El nombre de la operación policial Jenner fue en reconocimiento a Edward Jenner, médico y científico inglés que desarrolló la primera vacuna y es considerado el “padre de la inmunología”.

La red se extiende por toda Europa

El tenista australiano Alex de Minaur, no del todo Novak Djokovic -que se ha negado a tomar el Covid- 19 Disparo. Wikipedia

55137 El sospechoso se encuentra actualmente bajo custodia. Había ofrecido un “servicio” cuyo precio dependía de la “posición social” del destinatario. Cuanto más importante sea la persona, mayor será el precio. La red se extendió por toda Europa y no solo afectó a los españoles.

También se están llevando a cabo investigaciones contra muchos deportistas: por ejemplo contra un defensa de la máxima categoría del fútbol o contra Fabio Díez Steinaker, subcampeón de Europa y quinto en los Juegos Olímpicos de Sydney en voleibol playa. Pero estos son «peces pequeños». El tenista australiano Alex de Minaur, 20 años y actualmente en la cima 20 en el ranking mundial, también aparece en la lista.

Además del presidente de PharmaMar, también figura en la lista uno de los hombres más ricos de España, Trinitario Casanoya. Incluye, además, un médico muy conocido, así como un cantante y actor. Podría haber más nombres conocidos públicamente.

Es el primer caso en Europa de fraude de vacunación a gran escala que se expone entre los ricos y poderosos, lo que sugiere una cautela entre muchos por las declaraciones tan promocionadas por las autoridades de que «la vacunación es segura y efectiva». Cualquiera que no quiera ser pinchado ha sido acusado de “falta de solidaridad”.

El caso resaltó una vez más el contexto social de la dura política Corona de la UE: aquellos que tenían suficiente dinero y contactos en las redes correctas, simplemente compraron el certificado porque no querían abordar la exclusión social y renunciar a la autonomía corporal de frente.

Sin embargo, muchos miles de personas que no podían permitirse este lujo, tuvieron que lidiar con las consecuencias de perder sus trabajos o sufrir los efectos secundarios de las inyecciones.